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sábado, 8 de noviembre de 2014

De tapas y pinchos excepcionales.

Buena pinta todo ¿verdad? pues doy fe de que los pinchos presentados a certamen en este décimo concurso nacional de pinchos, ciudad de Valladolid, estaban para chuparse las garras.
Desde el pasado lunes la cúpula del milenio se llenó de fogones y cocineros, dado que se hace coincidir con el concurso de pinchos, la sexta edición de concurso de escuelas de cocina.
Un lujo que esta ciudad se convierta en referente para la gastronomía nacional e internacional y la cosa cada día va cobrando más fuerza ya que tanto la calidad de los participantes como la implicación de los hosteleros de Valladolid es cada vez mayor.
Sin ir más lejos, este año el presidente del jurado de este certamen no ha sido otro que el increíble y simpátiquísimo Martín Berasategui, del que sobran presentaciones ya que se está barajando crear una constelación con su nombre, ya que posee ni más ni menos que siete estrellas Michelin en su haber.

Un lujazo contar con gente así.
Valladolid entera se entrega por completo a este evento y amén de esos pedazo de vinos que tenemos aquí, de nuestras cinco D.O. los hostelero acogen a los participantes venidos de todas partes y en sus establecimientos no solo se servirán los pinchos elaborados para el concurso, si no que se pone a disposición de estos cocineros de otras regiones toda la infraestructura local disponible en los establecimientos de acogida al igual que el apoyo y la amistad de los anfitriones.
De mimo todo esto, una semana muy especial donde se crean auténtico lazo de hermandad.
Otra cosa bien chula ha sido el recibir como estado invitado a Guanajuato, de méxico, capital gastronómica iberoamericana y sede desde hace 46 años del festival cervantino.
Los cocineros mexicanos han traído  aValladolid todo su arte en los "tacos-tapas" y los vallisolentanos han podido deleitarse con una gran variedad de tapas mexicanas, bien ricas y muy originales.
Y como esto no deja de ser un concurso voy a poner unas fotos de los ganadores de los diversos premios y os invito a acecaros por Valladlid a probar estas joyitas gastronómicas en miniatura.

Pero aunque el jurado ha destacado la calidad y originalidad de todos los participantes, por fuerza ha de haber un ganador y aquí os dejo la instantánea del momento en que recoge el premio de manos del presidente del jurado y de mercedes Cantalapiedra, alcaldesa en funciones y concejala de turismo, cultura y comercio.

En fin, que mi operación bikini tendrá que posponerse varios añitos ya que en esta ciudad se come y se bebe de lujo, cada día incluso mejor y el enoturismo y la gastronomía son al igual que el perfecto castellano que aquí se habla, las señas de identidad de Valladolid.
Lo dicho, venid a degustar cositas, merece la pena, palabra de Guizmo Pucela, más feliz que una perdiz.




domingo, 3 de agosto de 2014

El verano en Valladolid tiene mucho que ofrecer.



Partimos de que aquí tenemos playa, la del Pisuerga, pero playa, que para darse un chapuzón si el agua no te va mal (como a mi) y para tomar el solete es perfecta.
De hecho hasta hay competiciones deportivas como las de piraguas.
Si no eres mucho de playa, Valladolid ofrece un amplio abanico de salas de exposiciones, museos y casas/museo.
Hay museos, como el Patio Herreriano o el Museo de la Ciencia com muy buenas actividades para los peques, cosa que en verano viene fenomenal.
Tenemos también gran variedad de rutas urbanas de todo tipo y un pedazo de bus turístico.
Luego este verano se está ofreciendo un buen número de propuestas nocturnas de ocio. Desde conciertos de todo tipo de música a cine al aire libre.
Las plazas de la ciudad, el Patio de San Benito, el Campo Grande o la Casa de José Zorrilla por ejemplo, estan dentro de un circuito muy especial que nos hace partícipes de veladas muy singulares que van desde el jazz, el blues o la música con raices a recitales poéticos, bailarines que nos impresionan con sus milongas y tangos o peliculitas bajo el cielo veraniego.
Y como no, a parte de todas estas propuestas culturales, tenemos una oferta hostelera para quitarse el sombrero. El enoturismo urbano es un concepto que triunfa aquí entre todos los vallisoletanos y turistas que salen a disfrutar de las cinco distintas D.O de vino de la provincia o se animan a "saborear Valladolid" a través de esa impresionante gastronomía minimalista que son las tapas, o bien degustando los platos que preparan los chefs que se esmeran para deleitarnos con los productos autóctonos y característicos de la zona.


Vamos...que hay donde elegir y si uno se lo organiza bien, cada día puede ser un descubrimiento de lo más divertido.
Y francamente, al estar tan bien conectados con ciudades como Madrid tanto por carretera como por ferrocarril, es una pasada la cantidad de gente que pasa por aquí atraidos por lo bueno y variado de la oferta turística y gastronómica.
Eso sin contar la cantidad de estudiantes que vienen a aprender Español, que cada vez son
más y de procedencias más lejanas y variopintas. Chinos, australianos, alemanes, todos vienen seducidos por la calidad del Castellano que aquí se habla y por el ocio que rodea a las lecciones.
Desde luego, venir a Valladolid en verano es una gran elección si no eres de esos que prefieren madrugar para colocar la sombrilla en la arena entre miles de personas.
Digamos que estas pueden ser unas vacaciones muy especiales.